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Análisis del flujo de aire en conductos magmáticos inactivos
Cuando un volcán se apaga, su chimenea no queda vacía ni muerta. El conducto central y las fracturas periféricas siguen canalizando el calor geotérmico residual, pero de una forma distinta: el sistema se convierte en un transformador de corrientes térmicas. El aire caliente asciende por el conducto principal, mientras que el aire frío desciende por grietas laterales, generando un ciclo convectivo que puede durar siglos.
Este artículo modela ese comportamiento a partir de datos recogidos en el volcán Cerro Negro (Nicaragua), donde se midieron perfiles de temperatura en el interior del conducto durante tres campañas de campo. Los resultados muestran que la geometría del conducto —su diámetro, profundidad y grado de obstrucción— determina la eficiencia del enfriamiento. En chimeneas con sección estrecha y paredes lisas, el flujo ascendente alcanza velocidades de hasta 4 m/s, mientras que en conductos más anchos y con derrubios la velocidad se reduce a la mitad.
Lo relevante para la física de la tierra es que estas estructuras actúan como intercambiadores naturales: extraen calor del subsuelo y lo disipan en la atmósfera sin intervención externa. Para un estudiante de vulcanología o espeleología, entender este ciclo permite predecir microclimas en zonas volcánicas, evaluar riesgos de desgasificación pasiva y planificar expediciones subterráneas con mayor seguridad.
El estudio completo incluye simulaciones numéricas que comparan tres geometrías típicas de chimenea, y se publicará en el próximo número del Journal of Volcanic and Geothermal Research. Mientras tanto, los datos de campo están disponibles para consulta en el repositorio del grupo de Física Terrestre de la Universidad de Granada.
Publicado el 12 de marzo de 2025 · Categoría: Vulcanología física · Artículo anterior · Siguiente artículo